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Como te ven, te tratan
Y 'de la vista nace el amor' son dos expresiones populares que resumen la importancia del juicio que las personas hacen basados en la impresión que les causa la apariencia. A esto le debemos la popularidad de los consultores de imagen. Políticos, celebridades y aspirantes a la culminación plena en los negocios contratan sus servicios en todo el mundo. Y lo primero que se aprende es que la ‘imagen’ es una profunda síntesis de apariencia y comportamiento. Un profesional de éxito aprovecha todas las oportunidades de reforzar la imagen que ha cultivado, cuidando su comportamiento incluso más que su apariencia pues una apariencia descuidada puede ser causa de fuerza mayor, pero un comportamiento jamás.
Así, el profesional comprende que el vehículo que conduce y como lo conduce, también es un reflejo de sí mismo y de su calidad profesional. Se cuidará de no poseer un desorden-sobre-ruedas (ver descripción abajo) porque sabe que internacionalmente se espera que un profesional de cualquier ramo muestre las conductas que aparecen a continuación:
- El dueño del auto es quien lo conduce por lo que resistirá la tentación de conducir el auto de su jefe a menos que se le pida explícitamente que lo haga.
- Un automóvil muy limpio da una excelente primera impresión a los clientes y superiores y le ayuda a sentirse organizado, limpio y eficiente.
- Un profesional que pide prestado un auto, lo devuelve limpio, a tiempo, y con el tanque lleno de gasolina.
- Un profesional demuestra capacidad de manejar situaciones estresantes evitando alterarse y perder la compostura al encontrar tránsito lento o malos conductores.
- Un profesional respeta a sus pasajeros evitando fumar, alzar la voz y tener la música a volumen muy alto.
- Un profesional respeta las reglas de tránsito y muestra cortesía a otros evitando ocupar dos lugares de estacionamiento simultáneamente, bloquear salidas y pasos de peatones.
- Un profesional sólo rentará un auto de lujo cuando haya llegado al nivel de tener una cuenta de gastos ilimitada.
Desastre-sobre-ruedas: Vehículo empolvado / enlodado caracterizado por:
I.- Tener todas las superficies disponibles del interior (incluyendo a veces el asiento del conductor) cubiertas por una colección de:
- carpetas de papeles arrugados, periódicos viejos y volantes promocionales.
- envolturas de goma de mascar/chocolates, comida rápida y botellas de bebidas vacías.
- cepillo/broche para el cabello, lápices de labios y frascos de colonia.
- piezas diversas de ropa arrugada, cd’s, dvd’s, agenda electrónica, teléfono celular.
II.- Disfrutar de una ambientación compuesta de:
- música a todo volumen.
- decoración en el volante /ventanillas /tablero de calcomanías y otros objetos no identificados.
- mezcla de olores rancios y nuevos de dudosa fragancia.
III.- Ser propiedad de una amable persona que:
- Indica a su pasajero “No se preocupe por eso, solo arrójelo al asiento trasero o al piso”.
- Podrá (o no) disculparse por el estado del auto.
- Se altera/grita, queja maldice a los malos conductores y al tránsito lento.
- Suele ocupar dos lugares de estacionamiento simultáneamente.
- Frecuentemente lleva la ropa manchada de grasa por haberse sentado sobre una fritura que habita en el asiento del conductor.
- Tiene dificultades para que se le perciba como una persona con una actitud mental profesional.
--- Sandra Vitols para la Dirección de ORBIS .
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